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Luces y sombras

Amistoso: Fabián Coelho fue el mejor de la cancha y Marcelo Otero anotó dos goles

Un Uruguay con luces y sombras

Los celestes vencieron 5-4 a Costa Rica en el partido debut de Passarella, en el que el combinado mostró una cara buena cuando manejó la pelota y una muy mala a la hora de defender

por Daniel Rosa de la redacción de El Observador

La “era Passarella” en la selección uruguaya comenzó con luces y sombras. El debut del técnico argentino dejó como conclusión principal que todavía hay muchas cosas para corregir, pero que hubo otras interesantes, lo que abre una carta de crédito grande para el Káiser, ya que no se puede perder de vista que fue el primer partido y que el combinado aún está en busca de su identidad.

Por supuesto que es destacable que en el debut se hayan convertido cinco goles, pero también es preocupante que se hayan recibido cuatro ante un equipo que no es para nada potencia en el continente y mucho menos mundial, pero que demostró que posee algunos atributos interesantes a la hora de manejar el balón y cuando debe pegarle al arco.

El conjunto celeste tuvo una cara buena cuando dispuso de la pelota, pero otra pésima al momento de defender y eso es lo que debe preocupar a Passarella.

El partido no comenzó bien. A los 8 minutos Uruguay estaba perdiendo 1-0 luego que Paolo Montero cometiera una falta al borde del área y Gómez, con un excelente tiro libre al ángulo del segundo palo, batiera a Carini.

Hasta ese momento poco había ocurrido. Los celestes ya habían generado la primera jugada de gol, cuando a los 5’ Otero recibió un balón de Juan González por el medio y su remate de volea se fue apenas desviado.

Uruguay mostró desde el inicio una loable intención de tratar bien la pelota, de salir jugando y no tirar pelotazos para que los delanteros chocaran con la defensa rival; buscó llegar hasta las cercanías del arco defendido por Eric mediante desbordes y triangulaciones. Le costó entrar en ritmo y además se vio en desventaja en forma inmerecida, pero cuando lo hizo fue neto dominador, aunque en todo momento dio sensación de inseguridad en retaguardia, sobre todo cuando los veloces costarricenses ingresaron por el lateral defendido por Gianni Guigou.

A los 21’ Otero anotó el empate y el partido tomó un claro tinte celeste, que se reflejó a los 30’ cuando Coelho convirtió el segundo en una jugada de pelota quieta preparada.

Pese a retirarse en ventaja en el primer tiempo, su juego no fue del todo convincente. Le faltó dinámica e ideas a la hora de pisar el área rival. Lo más rescatable fue el buen fútbol de Fabián Coelho y el sentido táctico de Marcelo Romero, quien además jugó bien la pelota. O’Neill poco aportó y Otero sólo apareció para anotar.

Uruguay fue de menos a más y eso quedó claro en el complemento. A los 47’ O’Neill picó en posición dudosa (aunque no fue offside) y vulneró a Eric para poner el 3-1. Los celestes parecieron afianzarse, ganar confianza y se fueron con todo. Entonces apareció el mejor momento, que se cristalizó en el cuarto gol, una verdadera obra de arte, cuando Coelho salió jugando, O’Neill hizo la pausa, Del Campo desbordó y sacó un centro perfecto para que Pacheco, de palomita, conquistara el 4-1. Partido liquidado, dijo todo el Estadio, pero no fue así.

La gráfica de rendimiento de Uruguay llegó a su pico pero no dibujó una meseta. Tras el tanto decayó nuevamente el nivel futbolístico y se recrudecieron los problemas defensivos. Costa Rica, sin mucho mérito más que el de aprovechar los garrafales yerros celestes en la retaguardia, se puso 4-3 y ni el gol de Otero dio tranquilidad a los locales, ya que un minuto después Bryce, con un excelente disparo de larga distancia, batió a un Carini que no dio sensación de seguridad en ningún momento y que fue responsable directo del segundo tanto tico, cuando le cabecearon dentro del área chica.

Los laterales fueron mejores atacando que defendiendo y los volantes en los últimos 30’ aportaron poco, ya que si bien O’Neill levantó algo su nivel, bajó Coelho y Recoba (que pareció haber entrado molesto) nada aportó.

La presentación de Passarella como técnico celeste dejó como conclusión que el equipo apuesta a jugar bien, pero que la defensa puede ser un dolor de cabeza.

Luces y sombras


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