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Amistoso?

Amistoso: primera derrota de la era Passarella

Uruguay no encuentra la fórmula

Paraguay anotó un gol al inicio del partido y luego se cerró para cuidarlo, sin que los celestes hallaran el camino para vulnerar una defensa que jugó como lo hará en las Eliminatorias

Uruguay y Paraguay se adelantaron en el almanaque y protagonizaron un espectáculo que, juzgando la tensión que existió dentro del campo, pareció propio de Eliminatoria, por puntos que duelen. Dentro de ese contexto, ganó el guaraní por el 1-0 y porque experimentó a la perfección el libreto de cómo jugar de visitante, en tanto el equipo de Passarella evidenció que, en su cuarto ensayo, la gráfica de rendimiento continúa decreciendo. A esta altura el técnico celeste debe ser el número uno en la lista de los preocupados.

El amistoso (que de tal tuvo poco) pudo ser más útil para ambos técnicos de no mediar la falta de inteligencia de algunos jugadores que ensuciaron el juego y echaron a perder el ensayo. Y el que dio una mano bárbara en tal sentido fue el árbitro, de pésima categoría, quien contribuyó a desdibujar lo que debió ser una noche más redituable.

Ganó Paraguay 1-0 y el Uruguay de Passarella perdió el invicto y reprobó el examen. La intención del argentino sigue en deuda y se le acaba el tiempo de la promesa. Los celestes cometieron gruesos errores defensivos, algunos de corte infantil (uno de Bergara permitió el gol rival), carecieron de ideas a la hora de gestar juego y casi no entraron al área rival, y cuando lo hicieron abusaron del argumento del envío aéreo sin éxito.

Los guaraníes no vinieron a pasear. Apretaron los dientes, golpearon, ensuciaron el juego, protestaron todo y no se preocuparon por disimular a la hora de hacer tiempo. Además, en el rubro táctico ahogaron al local, no lo dejaron jugar con calma y se mostraron más despiertos a la hora de aprovechar el error del adversario, cuestión vital en un pleito parejo y en el que una falla puede definir un resultado a favor o en contra.

Uruguay estuvo a tono en la inconducta, con Paolo Montero como abanderado de la irracionalidad. El capitán golpeó en el rostro a no menos de tres rivales cuando el partido se puso más caliente, en el minuto 22’, luego de una grosera falta de Otero y la inexplicable reacción de Acuña. Curiosamente el que aplacó los ánimos fue Chilavert. Allí Montero agredió a varios rivales dueño de un estado de locura que, con un árbitro más serio y firme, lo hubiese quitado de la cancha. Todo un riesgo pensando en el futuro; parece que jugar con él es condenarse a quedar con 10 en cualquier instante.

El brasileño Carlos Simón fue una risa. Es verdad que los jugadores no colaboraron y que le complicaron la vida, pero el juez careció de la autoridad suficiente como para, en medio de un lío que vio de cerca, expulsar a no menos de cuatro jugadores. Si hubiese aplicado el reglamento, que es el mismo en un amistoso o en un cotejo oficial, quedaban por lo menos ocho contra ocho.

Paraguay, que será uno de los enemigos directos de Uruguay en la lucha por llegar al próximo Mundial, demostró que será un rival de riesgo. Por eso el ensayo de anoche, más allá del resultado, debió ser útil para Passarella, incluso más allá de los aspectos futbolísticos. Asi van a jugar todos. Anoche, los celestes demostraron que no tienen el remedio para ese mal.

Lo mejor de Uruguay, de un nivel apenas aceptable, se exhibió en el complemento y por eso mereció cuando menos empatar. Zalayeta se movió más, Guigou siguió en buen nivel hasta que lo escondieron en el lateral y Pacheco jugó mejor que varios titulares, en tanto Cedrés confirmó que es una carta a tener en cuenta. En ese lapso, sin dejar de considerar tres o cuatro contragolpes riesgosos de los rojiblancos, Uruguay ejerció una presión constante sobre el arco rival, pero con eso no alcanza. Hay que meter la pelota adentro y ayer no se hizo. Por ahora no es condenable. De marzo en adelante sí lo será. Y cada vez falta menos.

Amistoso?


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