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Una paliza de botijas

Los celestes le llenaron la canasta de kiwis a los neocelandeses...

Uruguay cumplió una muy buena actuación en su segunda presentación en el Mundial Sub 17 y materializó una gran goleada, 5 a 0, sobre los locales. La clasificación está más cerca.

En Nueva Zelanda
Escribe: Edward Piñón (El Pais)

AUCKLAND.- Uruguay venció a Nueva Zelanda por 5 a 0 y con esta victoria quedó virtualmente clasificado para la segunda fase.

El primer tiempo fue un monólogo de Uruguay. Es que, al menos por momentos, que en realidad fueron los más, apareció el fútbol celeste a pleno, en todo su esplendor y en la medida que en realidad se espera de estos muchachos, especialmente cuando se encontraron Peralta y Leguizamón para explotar la espalda de los zagueros rivales, tal como ya lo habían hecho --también por pasajes--en el primer partido ante los polacos.

Uruguay en eso fue inteligente. Claro. Porque los neocelandeses, al igual que ya lo había intentado --y logrado-- la retaguardia de Polonia 40 horas antes, trataron de achicar la cancha y reducir espacios. Pero lejos de sorprenderse, de maniatarse, y menos aún de caer exageradamente en posición adelantada, el conjunto de Púa movió los hilos del armado del equipo en la forma más adecuada y aconsejable para este tipo de circunstancias: retrasaba la pelota para que los volantes y los zagueros la tiraran después por encima del mediocampo locatario, para que los delanteros uruguayos primero picaran en dirección hacia su propio arco, luego giraran y enseguida se mandaran como balazo a explotar los huecos que se abrían detrás de la salida de los defensores contrarios, lo que les permitía quedar siempre de cara al arquero adversario.

El recurso, pues, fue bueno. Uruguay fue también bueno, entonces, a la hora de armar el ataque. Pero no fue tan bueno ni eficiente a la hora de definir y eso fue dilatando la posibilidad de que el conjunto celeste se pusiera en ventaja. Tan fue así que hubo que esperar 40' para que los botijas de Púa consiguieran vulnerar a la débil defensa del dueño de casa. Y todo porque se malograron nueve claras situaciones de gol, entre los que se pudo contabilizar tres mano a mano increíbles, que los atacantes celestes desperdiciaron cuando la caída de la valla del elenco local era prácticamente inevitable.

Una de esas situaciones malogradas estuvo a cargo de Peralta, la otra quedó en los pies de de Leguizamón y la tercera la dispuso Sebastián Alvarez: los dos primeros le alcanzaron la pelota al arquero, le entregaron la pelota en las manos; y el tercero remató afuera, bajo, contra el caño izquierdo del arco de Nueva Zelanda.

La demora del gol celeste motivó, incluso, una lenta reacción del local, que llegó en dos oportunidades y en una de ellas estuvo a punto de vulnerar la valla visitante. Pero, cuando parecía que esa resurección de los neocelandeses podía llegar a emparejar el trámite, apareció Peralta en toda su magnitud para eludir a dos defensores rivales y dejarle la pelota en los pies a Lapolla, que no tuvo problemas para anotar el tanto, definiendo con clase contra un palo. Más que el primer gol uruguayo, fue el preámbulo de otra gran jugada que inició Meneses desenganchándose desde la retaguardia; el zaguero habilitó largo a Peralta, el atacante arrancó a velocidad derecho hacia el arco contrario, eludió al arquero contrario con una moña corta que lo dejó desparramado en el piso y convirtió el segundo gol con un toque suave.

En el segundo tiempo Uruguay continuó siendo el dominador absoluto del trámite. Es que el conjunto celeste arrancó el complemento como si el partido estuviese 0 a 0. Presionando sobre la salida del adversario. Y así siguio atacando y errando goles, llegadas claras, hasta que el arquero local intentó despejar una pelota ante la presión de Leal y la pelota, tras rebotar en su cuerpo, se introdujo en la valla del locatario.

Con el tercer gol uruguayo, Nueva Zelanda terminó de desmoronarse, a la par que los celestes continuaron fabricando llegas penetrantes que hicieron que sólo fuera cuestión de esperar nuevas caidas del arco contrario. Los goles tenían que llegar. Y llegaron. A veces con algo de fortuna, como ya habia ocurrido en el tercero, y como volvió a suceder cuando Meneses conquistó el quinto tanto al ejecutar un foul con un remate que rozó en la barrera y descolocó al arquero adversario. Pero llegaron. Porque, además, los cambios introducidos por Púa, en vez de disminuir el funcionamiento del equipo, lo potenciaron, tal como acontedió con el ingreso de García por Olivera en el mediocampo.

Al final terminó en paliza. Nueva Zelanda se comió cinco kiwis. Uruguay está festejando. La victoria de ayer lo dejó, prácticamente, en la segunda fase.

Estadio: North Harbour. Público: 20.000. Juez: Costas Kapitanis (Chipre) (6). Asistentes: Eydou Traore (Malí) y Tigor Sramka (Eslovaquia)

Uruguay 5
Martín Silva 6
Alvaro Meneses 7
Gonzalo Novegil 6
William Martínez 6
Washington Alonso 7
Carlos Jacques 6
Sebastián Alvarez 6
Ruben Olivera 5
Miguel Lapolla 7
Mario Leguizamón 5
Horacio Peralta 9
D.T: Víctor Púa (9)
Suplentes: Rodríguez, Muñoz, Paiva y Vera

Nueva Zelanda 0
Sacha Nathu 6
Sanjay Singh -
Julius Kolk 4
David Rayner 4
Tony Lockhead 4
Neil Jones 4
Steven Turner 7
Jeremy Christie 6
Daniel Trent 4
Allan Pearce 7
James Pritchett 5
D.T: Kevin Fallon (5)

Suplentes: Bricle, Bulgen y Knowes

 

Cambios: 25' S. Pérez (4) x Singh (NZ); 50' García (6) x Olivera (U); 57' Leal (6) x Leguizamón (U); 60' Hill (5) x Trent (NZ); 70' Portillo x Alvarez (U); 82' Fisher x Pérez (NZ);.

Goles: 41' Lapolla (U); 45' Peralta (U); 62' Leal (U); 70' Martínez (U); 76' Meneses (U);

Amarillas U.: Alvarez ; N.Z.: Jones, Trent, Kolk, Christie.

Una paliza de botijas


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